La nueva normativa de autoconsumo en México ya está aquí: lo que cambia y por qué las empresas deben poner atención ahora

En los últimos días se publicaron en el Diario Oficial de la Federación nuevas disposiciones que regulan el autoconsumo de energía eléctrica en México. Para muchas empresas, la noticia pasó casi desapercibida. Para otras, generó una pregunta inmediata: ¿esto cambia algo en la forma en la que hoy genero o planeo generar mi propia energía?

La respuesta corta es sí.
La respuesta completa es un poco más matizada.

Las nuevas Disposiciones Administrativas de Carácter General (conocidas como DACGs) no eliminan el autoconsumo ni lo vuelven inviable. Lo que hacen es ordenar, precisar y formalizar una figura que en los últimos años creció rápido, muchas veces más desde lo técnico que desde lo regulatorio.

Y ahí está el punto clave.

Por qué este cambio importa más de lo que parece

Durante años, muchas empresas se enfocaron en una sola pregunta: ¿cuánto voy a ahorrar si genero mi propia energía?
Hoy, la conversación es un poco más amplia: ¿bajo qué esquema estoy operando?, ¿qué obligaciones tengo?, ¿qué pasa con mis excedentes?, ¿estoy correctamente registrado?

Las nuevas DACGs ponen estos temas sobre la mesa de forma explícita. No como una amenaza, sino como una señal clara de que el autoconsumo está entrando en una etapa de mayor formalización.

Esto es especialmente relevante para empresas que:

  • Ya operan un sistema de autoconsumo.
  • Tienen proyectos en evaluación o en diseño.
  • Planeaban ampliar su capacidad de generación.
  • Operan con redes privadas o esquemas interconectados.

A quién aplica realmente esta normativa

Una de las primeras dudas que suelen surgir es si estas reglas solo afectan a grandes centrales o proyectos muy específicos. En la práctica, el alcance es más amplio.

Las disposiciones aplican a quienes generan energía eléctrica para cubrir sus propias necesidades a partir de una capacidad igual o mayor a 0.7 MW, ya sea de forma aislada o interconectada. También alcanzan a micro-redes, redes particulares y a los actores que participan en la operación del sistema eléctrico cuando corresponde.

Dicho de otra forma: si tu empresa produce su propia energía o está considerando hacerlo, este marco te involucra.

Qué se entiende ahora por autoconsumo

El autoconsumo se define como la producción de energía eléctrica mediante una central destinada a cubrir necesidades propias, ya sea directamente en sitio o a través de una red particular.

Hasta aquí, nada parece nuevo.
La diferencia está en cómo se clasifica y cómo se opera ese autoconsumo.

Existen dos modalidades: aislado e interconectado. Y aunque a primera vista pueden parecer similares, sus implicaciones técnicas, operativas y regulatorias son muy distintas.

Cuando el autoconsumo es aislado

En los esquemas aislados, la lógica es sencilla: la energía se genera y se consume sin conexión a la red pública. No hay intercambio con el sistema eléctrico nacional, ni compra ni venta de energía.

Este tipo de proyectos no requiere estudios ante el mercado eléctrico ni representación en él. Tampoco comparte frecuencia o fase con la red pública. Por eso, desde el punto de vista regulatorio, es un esquema más simple.

Pero esa simplicidad viene con una responsabilidad técnica mayor: todo el balance energético depende del propio sistema. Un error de diseño, respaldo insuficiente o mala planeación puede impactar directamente en la operación del negocio.

Cuando el autoconsumo es interconectado

Aquí es donde muchas empresas deben poner especial atención.

Al estar interconectado, el sistema puede:

  • Inyectar excedentes.
  • Adquirir energía cuando la generación propia no es suficiente.
  • Operar en coordinación con la red pública.

Eso abre oportunidades, pero también obligaciones.

Se requiere contar con permisos de generación, realizar estudios, firmar contratos de interconexión y cumplir con esquemas de protección específicos. Además, los excedentes solo pueden venderse bajo ciertas condiciones, y la central debe contar con respaldo propio, ya sea mediante sistemas de almacenamiento o esquemas de contratación.

Para empresas que ya operan bajo este modelo, la pregunta natural es: ¿mi sistema cumple hoy con todo esto?
Y en muchos casos, la respuesta no es blanco o negro. Cumple en algunos aspectos, pero requiere ajustes en otros.

La operación y el mercado: un punto que suele pasarse por alto

Cuando hay interconexión, también entra en juego la operación en el Mercado Eléctrico Mayorista. Esto implica representación, medición adecuada y liquidaciones basadas en la energía efectivamente intercambiada.

Aquí es donde el autoconsumo deja de ser solo un proyecto de ingeniería y se convierte en una decisión operativa y financiera continua. La forma en la que se gestionan excedentes, faltantes y potencia impacta directamente en los costos y en la viabilidad del esquema a largo plazo.

El registro: pequeño en apariencia, crítico en la práctica

Uno de los puntos más claros (y más sensibles) de las nuevas disposiciones es el Registro de Autoconsumo.

Este registro debe mantenerse actualizado. Cualquier modificación al sistema debe reportarse en plazos específicos, y aun cuando no existan cambios, la información debe renovarse periódicamente.

Para muchas empresas, este aspecto administrativo ha sido históricamente secundario. Con las nuevas DACGs, deja de serlo. No por una lógica punitiva inmediata, sino porque se convierte en el punto de partida para cualquier revisión o verificación futura.

Entonces, ¿el autoconsumo sigue siendo una buena decisión?

Sí.
Pero ya no puede verse solo como la instalación de paneles, equipos o infraestructura.

Hoy el autoconsumo debe pensarse como un modelo energético integral, donde la parte técnica, regulatoria y financiera caminan juntas. Las empresas que lo entiendan así no solo cumplirán con la normativa, sino que tendrán proyectos más estables, predecibles y sostenibles en el tiempo.

Las que no, probablemente se encontrarán corrigiendo decisiones cuando el proyecto ya esté en operación.

Cómo acompaña Enertika a las empresas en este nuevo contexto

En Enertika ayudamos a las empresas a entender este nuevo marco desde una visión práctica:

  • Revisamos el esquema técnico y regulatorio actual.
  • Identificamos brechas frente a las nuevas disposiciones.
  • Acompañamos en permisos, registros y ajustes necesarios.
  • Diseñamos modelos que consideren excedentes, faltantes y respaldo.
  • Buscamos que el proyecto no solo cumpla, sino que siga siendo rentable.

Porque el verdadero valor del autoconsumo no está solo en generar energía, sino en tomar buenas decisiones energéticas a largo plazo.

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